Soltando el Coraje
Ago 18, 2010
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 Jenny Pope
Buckner International
A los 16 años, *Paola ya sabe lo que quiere adquirir en su vida—su propio restaurante y un futuro exitoso para su hija de 3 años, *Amelia.
“Quiero que ella vea que puede superar cualquier obstáculo, como yo lo hice,†ella dijo.
De los 8 a los 12 años, Paola vivió una pesadilla. Su mamá la golpeaba; su padrastro la trataba como sirvienta.
“TenÃa que cocinar y limpiar. Si no lo hacÃa, me golpeaba,†ella dijo.
Un dÃa, cuando estaba sentado en un sofá, el padrastro de Paola la empezó a tocar en una forma inapropiada.
“No me gustó, entonces le tire mis sandalias en su cara. Se enojó. TenÃa tres cuchillos y me pegó con uno,†ella dijo. Usaba palos, cables y cuchillos para abusar de mÃ. Pero la violencia se convirtió en abuso sexual.â€
Durante más de cuatro años, Paola fue vÃctima del abuso. Su padrastro la ahorcaba o la golpeaba mientras abusaba de ella, y amenazaba que si le decÃa a alguien, matarÃa a su mamá y a sus hermanas.
“No querÃa decir nada porque amaba a mi mamá y a mis hermanas. Pero yo pienso que mi mamá ya sabÃa,†ella dijo.
Un dÃa, cuando su padrastro y sus hermanas menores estaban en otro cuarto, se fue a escondidas a la casa de unos vecinos. Vieron sus moretones y les contó como la trataban.
“No sabÃa que estaba embarazada,†Paola dijo. “Mi vecino me explicó lo que querÃa decir porque no sabÃa lo que era. Lloré porque no querÃa un bebé.â€
No pasó mucho tiempo antes de que su mamá se diera cuenta de donde estaba y la fue a buscar. Paola se sintió culpable por haberse escapado. Fue entonces que el vecino le llamó a la policÃa y les contó todo lo que sabÃa.
Cuando un trabajador social llego a la casa de Paola, ella no les quiso contar la verdad. Asà que cuando se la llevaron a ver a un juez, el vecino saco un diario de todos los abusos que Paola habÃa sufrido. El esposo de su vecina habÃa anotado todo lo que Paola les habÃa contado.
“No les quise decir nada porque mi mamá estaba ahà y tenÃa miedo que me iban a regresar a casa y me iban a golpear,†ella dijo. “Asà que me llevaron a un lugar privado y me leyeron el diario del vecino. Me preguntaron que si era cierto y les dije que si a todo. No sabÃa que habÃa cámaras en el cuarto. Mi mamá me estaba viendo y cuando salÃ, ella estaba muy enojada.â€
Un estudio demostró que Paola habÃa sido abusada por mucho tiempo. Los doctores estaban preocupados por su salud y por la salud del bebé, pero no habÃa ningún lugar a donde mandarla, asà que la pusieron en un orfanatorio para niñas.
Dos meses después, nació Amelia y las dos fueron instaladas en el hogar transicional de Buckner.
“Al principio, no amaba a mi hija. La veÃa y me recordaba de todo lo malo que me pasó. Me recordaba de cómo fue que ella llegó a existir.â€
En la noche Paola se quedaba despierta llorando y al principio dependÃa de los padres del hogar para cuidar a su hija. Un dÃa, cuando Amelia tenÃa 9 meses, le dijeron que iban a tener que quitarle la niña si no empezaba a cuidarla mejor. Ahà fue cuando empezó a cambiar.
“No quiero que lo que me pasó a mi le vaya a pasar a mi nena,†Paola dijo.
Paola empezó a cuidar a su hija e ir a la escuela. Hoy, las dos están recibiendo una educación excelente. Participan en educación privada y Paola va a clases de cocina donde se está preparando para ser chef.
“Se que Dios me trajo aquÃ,†ella dijo. “Es un lugar muy bueno. Me han ayudado de muchas formas. Mi niña esta aprendiendo también—con el tipo de estudios que yo no le podrÃa dar sin ayuda.
“Me siento como que me he sobrepuesto de todo lo que me ha pasado. Aprendà a dejar ir todo mi coraje. Un dÃa, quiero contarle a la gente mi historia para que sepan que si se encuentran en esa situación, ellos también se pueden salir.â€
Para aprender más de cómo apoyar a los hogares de transición de Buckner en Honduras y alrededor del mundo, llame al número 214-758-8050 o mande un e-mail a foundation@buckner.org.
*Los nombres han sido cambiados para pretejer las identidades.

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