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La Historia de Becky

Antes de llegar a My Father's House, ella considero el suicidio. Ahora tiene esperanza.

Antes de llegar a My Father's House, ella considero el suicidio. Ahora tiene esperanza.

Por Analiz G. Schremmer

Antes de llegar a My Father’s House, Becky Crowley pensaba que el suicidio era la única solución a sus problemas.

“Cuando me divorcié en enero, me quedé totalmente perdida,†Crowley dijo. “Este lugar era exactamente lo que necesitaba. Estaba sumergida en la depresión y no estaba cuidando a mis hijos adecuadamente, así que CPS los puso a cargo de mi cuñada. Pero cuando empecé las clases de Christian Women’s Job Corps, me regresaron a mis hijos. Y ahora que soy residente de My Father’s House, siento que tengo tanto metas como un futuro.â€

En los últimos cuatro años, My Father’s House Lubbock ha sido un lugar de saneamiento para mujeres solteras. Por medio de entrenamiento,  seguridad y relaciones positivas, muchas mujeres han encontrado esperanza.

Crowley, de 27 años, ha vivido en My Father’s House desde abril y está a punto de comenzar sus estudios en South Plains College este otoño. Quiere estudiar para ser maestra y después consejera Cristiana.

Becky Crowley se toma una foto con sus tres hijos en My Father's House Lubbock. “Ahora mis hijos tienen un lugar seguro donde crecer mientras que estudio y van a tener un futuro estable porque yo voy a ser su proveedora.

Becky Crowley se toma una foto con sus tres hijos en My Father's House Lubbock. “Ahora mis hijos tienen un lugar seguro donde crecer mientras que estudio y van a tener un futuro estable porque yo voy a ser su proveedora.

“Si no hubiera venido a My Father’s House, estaría viviendo con mi mamá y no tendría esperanza.â€

“Ahora mis hijos tienen un lugar seguro donde crecer mientras que estudio y van a tener un futuro estable porque yo voy a ser su proveedora. Y mientras vivimos aquí, ellos tienen la oportunidad de formar amistades con otros niños en un ambiente cristiano.

Las residentes de My Father’s House se benefician del uso de una guardería mientras terminan su educación vocacional.
“Mis niños no se portan como niños con pasados difíciles. Se portan como niños normales y felices,†ella dijo.

“Una vez al mes vemos a un consejero y el nos dijo que los niños se portan completamente diferente ahora a como se portaban cuando nos acabábamos a mudar a My Father’s House. Sus maestros me dicen que son inteligentes y obedientes y yo le doy todo el crédito a My Father’s House y a Dios.
Usted puede ayudar a mujeres como Becky por medio de su apoyo a My Father’s House Lubbock.

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